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miércoles, 31 de mayo de 2023

DE TORNILLOS, ROSCAS Y LLAVES

Podría ser esta la continuación de aquella entrada “de tornillos y roscas” que tan buena acogida tuvo entre los seguidores del Más que Máquinas.

ATORNILLADO

El tornillo tiene como función unir dos o más elementos; las piezas unidas o sujetas por el tornillo se dicen atornilladas y se trata de una unión que puede ser desmontada con el movimiento opuesto (desatornillar)

Durante la operación de atornillado se aplica una fuerza de precarga que consigue una fuerza de retención.

Al ejecutar el atornillado la fuerza aplicada determina una curva (Gráfico 1) que se convierte en herramienta fundamental en el análisis de un ensamblaje; se trata de la curva de par en el roscado de un tornillo y que registra los valores de par que se van obteniendo según se incrementa el ángulo de giro del tornillo:

  • Zona de roscado: Valores de par obtenidos desde el inicio del roscado hasta que la cabeza del tornillo asienta en la pieza de ensamblaje; en la cual el valor del par de roscado Tth es el que asegura que la cabeza del tornillo apoya sobre el material
  • Energía de atornillado: área bajo la curva en la zona de roscado; marca la energía necesaria para atornillar la pieza. Un área pequeña indica mayor ergonomía del sistema, aunque menor resistencia al aflojamiento del tornillo por vibraciones
Gráfico 1 Curva de par de atornillado (De Celo Screw Technology)
  • Ángulo de roscado: es el número de vueltas para que el tornillo asiente en la tapa
  • Zona de apriete: valores del par que están comprendidos desde el asentamiento del tornillo en la tapa hasta que se produce el fallo de alguno de los componentes (se pierde la compresión)
  • Par de apriete óptimo (Ta): asegura la compresión y evita deformaciones no deseadas en las piezas
  • Zona de fallo: son valores de par que se obtienen cuando ya se ha perdido compresión
  • Par de fallo Tf: es el par a partir del cual un componente del ensamblaje falla e indica el valor de par máximo permitido en el sistema

Vida útil de un atornillado, fuerza operacional

Una vez realizado el par de apriete entre dos superficies, se inicia la denominada vida útil del atornillado. A lo largo de esa vida útil se producirán unas fuerzas operacionales que serán todas las fuerzas estáticas y dinámicas que actúan sobre las piezas unidas y que intentan separarlas.

Método "cuestionable" para evitar el aflojamiento

La eficacia del atornillado hará que se pueda o no perder fuerza de unión. Intervendrá mucho en esa magnitud de pérdida de fuerza el tipo de tornillo que se haya usado; no es lo mismo un tornillo con recubrimiento superficial que otro sin él; como tampoco es lo mismo un tornillo lubricado que el mismo tornillo con óxido; y tampoco es igual un tornillo de una métrica u otra…

PAR Y ÁNGULO DE APRIETE

El control del par de apriete es el proceso más utilizado en el ensamblaje por uniones atornilladas. En las especificaciones de montaje de toda ingeniería que se precie, se cuantifican los pares de apriete. Incluso cuando los requisitos son más estrictos, entonces incluso se especifica, además del par de apriete, el ángulo de apriete.

El ángulo de apriete significa que el tornillo debe girarse un ángulo prescrito después de que se haya alcanzado el umbral mediante el par de apriete consignado.

El ángulo de apriete se reserva para situaciones con requisitos críticos en seguridad, por ejemplo, es habitual utilizar esta premisa en los tornillos de culata de los motores. Se trata de un dato que resulta proporcional a la fuerza de precarga y depende de la rosca del tornillo.

Tanto el par como el ángulo de apriete se calculan antes del montaje y queda reflejado en los planos e instrucciones de montaje.

Llave dinamométrica: El par de apriete es el producto de la fuerza aplicada y la longitud de palanca. Para proporcionar, cuantificando, un determinado par de apriete es necesario disponer de una llave dinamométrica. Pero no por tener dicha llave se tiene garantía de dar el apriete determinado puesto que se debe hacer un buen uso de la herramienta. En primer lugar, la llave debe estar bien ajustada, pero es que además se debe aplicar la fuerza en el punto indicado. Si el usuario no agarra por donde indique el mango de la llave el punto de aplicación de la fuerza se desplaza y la medición puede ser errónea. Lo habitual es que una buena llave dinamométrica disponga de un mango ergonómico que sitúe la mano en la posición correcta. Aunque, justo es decirlo, otras llaves de alta especificación son capaces de medir el par de apriete independientemente del punto de aplicación de la fuerza.

LLAVES PARA TUERCAS Y TORNILLOS

Aunque el “universo” de llaves es amplio, se puede generalizar distinguiendo los tipos de llaves más extendidas, por una parte, las de tamaño fijo: boca fija; estrella; tubo; torx, allen, y por otra parte las de tamaño graduable como la inglesa y sus versiones. A partir de ahí hay variaciones como podrían ser las llaves de carraca o la llave francesa, las llaves combinadas e incluso se podría considerar también algunos tipos de alicates como llaves.

Y los de origen inglés otra vez a su “bola”: En países con utilización del sistema métrico, el ancho de boca de la llave se indica en milímetros. Aquellos de “origen inglés” utilizan el sistema imperial y los anchos de boca van marcados en pulgadas, aunque ojo porque ni ellos se entienden y mientras los norteamericanos usan la pulgada estadounidense, los británicos la suya…

Tamaño fijo

Boca fija: Es el tipo de llave más extendido. Aunque las hay para tornillos de cabeza cuadrada, las más habituales son con boca para tornillo hexagonal con tamaños que van desde los 6 mm a 35 mm. La boca de la llave generalmente presenta un ángulo de 15-20°, abrazan la cabeza del tornillo o tuerca por dos flancos. El mango es estrecho y plano.

Son llaves muy apreciadas porque permiten trabajar en espacios reducidos, son las más versátiles. La más conocida es la de dos bocas (llave española)

Su debilidad estriba en que la llave puede resbalar por tener la boca abierta.

Llaves de estrella: Para reducir la desventaja de la llave de boca fija se pensó la llave de estrella que apenas resbala y que además sujeta al tornillo o tuerca en todo el perímetro.

Suelen hacerse diseños del mango plano o acodado con más o menos ángulo. Son capaces de transmitir pares de apriete superiores que la llave fija abierta. Pero efectivamente necesitan más espacio que la llave abierta.

Son habituales las combinaciones de boca fija y boca estrella. También se encuentran llaves de estrella con sistema de carraca.

Llave de tubo: En el extremo del tubo se coloca el contorno hexagonal para adaptarse a la cabeza del tornillo o tuerca. El ataque al tornillo se hace en vertical. El problema es que se dispone de muy poco par para la labor de apriete o desenroscado, pero se suple o bien con un pasador que se introduce en el tubo de forma perpendicular o con la acción de una llave fija. El hexágono tiene buen asiento y abarca toda la tuerca.

La desventaja radica en que solamente son útiles en uniones atornilladas a las que se puede acceder en vertical.

Allen: En España se ha heredado el nombre norteamericano. Es una llave hexagonal que se utiliza para tornillos prisioneros y que permite aplicar fuerza en toda la superficie interior de la cabeza del tornillo, aunque el tornillo Allen no admite mucho par; y tampoco es apto para uso en exteriores debido a que puede acumular suciedad en el hexágono interior.

Torx: Es una patente desarrollada en 1967 por Camcar Textron. Es un tipo de llave Allen con la diferencia que el tornillo es algo diferente. Con esta llave la fuerza de apriete se transmite perfectamente centrada y en toda la superficie. Es por tanto un sistema que apenas sufre desgaste; es también el preferido cuando la función de enroscado la van a llevar robots.

La carraca: Es un mecanismo que proporciona una gran ventaja por la libertad de movimiento en sentido contrario; el tornillo se aprieta sin necesidad de retirar la llave y volverla a colocar. Además, se dispone de un sistema para cambiar el apriete a izquierda o a derecha.

Lo habitual es que la carraca lleve una llave de estrella, pero incluso puede estar asociada a una llave inglesa.

Tamaño variable

Llave inglesa: Es una llave sumamente útil porque tienen boca ajustable, capaz, entre ciertos límites, de adaptarse a cualquier tornillo; no falta nunca en la caja de herramientas de cualquier tractor o cosechadora. Un usillo, tornillo sin fin, se encarga de variar la apertura de boca y ajustar la distancia entre las mordazas de apriete.

La desventaja reside en que no se puede hacer un ajuste perfecto, por lo que no servirá para grandes pares de apriete o al hacer un mal uso de ella puede deformar las cabezas de los tornillos.

Como regla a tener muy en cuenta en el uso de la llave inglesa, se debe poner siempre la mordaza libre en el sentido de giro.

Llave francesa: Similar a la llave inglesa; también con boca ajustable, pero a diferencia de la inglesa, la llave francesa posee dos bocas y una rosca fina que permite mejor ajuste en la sujección. Como curiosidad, es la figura que aparece en las señales de tráfico que indican taller de mantenimiento.

Grifa: También se le conoce como Stilson, y son muy utilizadas en trabajos de fontanería. Es similar a la llave inglesa, con una mordaza en la que una pinza es móvil y la otra fija. Sus dientes tienen forma de tornillo de banco y permite apretar tuercas en trabajos de gran diámetro.

Alicate extensible: No sirven para grandes tornillos con grandes pares de apriete, pero en muchos casos nos sacarán de un apuro, y con la ventaja de tener muchos anchos de boca.

Las mordazas de la llave-pinza están alineadas casi en paralelo para garantizar un agarre seguro de la cabeza del tornillo.

Otras llaves: En realidad hay una enorme diversidad de llaves, algunas incluso específicas para un uso único: un determinado tornillo o tuerca. Algunos ejemplos más populares:

  • Llave de gancho: O extractor de engranajes es una herramienta especial utilizada en el apriete de tuercas ranuradas
  • Llave almenada o de brida: sirven para apretar tuercas con dos agujeros. Sus espigas se conectan firmemente con la tuerca, lo que permite soltarla y apretarla de manera óptima. La más conocida es la que se utiliza en las amoladoras para fijar el disco de corte

LAS CABEZAS DE TORNILLO MÁS HABITUALES

La clasificación se realiza según las cabezas de tornillo: ranurados; hexagonal; redonda; avellanada…

Hexágono exterior: En este caso, toda la cabeza del tornillo, un hexágono, recibe los pares de accionamiento. Así que, en relación con la rosca de atornillado, el diámetro útil de la cabeza del tornillo es mayor que en el Allen.

Se pueden accionar tanto “desde arriba” con una llave tubo, o desde un lado, con llaves estrella o boca fija.

Las tensiones se concentran en los vértices de los flancos, por lo que, si se usa una llave con cierta tolerancia, puede derivar en deformación por “redondeamiento”; la precaución es utilizar siempre llaves con mínima tolerancia para la correspondiente tuerca o tornillo.

Hexágono interior: También denominado Allen. En su aplicación está la llave Allen de la cual ya hemos hablado líneas arriba. Se centra de modo sencillo y seguro, originando giros perfectamente circulares, siendo, además, difícil de que el tornillo “escupa” la llave.

Hexalobular (Torx): La cabeza del tornillo tiene forma de estrella de 6 puntas. Al igual que el accionamiento hexagonal, también está disponible con perfil interior y con perfil exterior. Se trata de la mejor sujeción en comparación al resto de tornillos. Existen variantes al Torx como es la denominada Torx Plus o la Torx TR a prueba de manipulación porque solo se puede accionar con la punta adecuada.

Allen-Torx: El tornillo Allen vino a solucionar los problemas de redondeo de una tuerca cuando se excede en su apriete, pero un tornillo de Torx mejora la resistencia respecto a un Allen porque tiene mayor superficie de contacto entre llave y cabeza. A igualdad de peso y material, con una llave de Torx se puede ejercer mayor par de apriete que con llave Allen.

Para tornillos más pequeños, se puede recurrir a destornilladores, entonces las cabezas se clasifican en:

Tornillos ranurados: Ha sido el más tradicional de todos los tornillos; muy usado hasta 1950. Para su empleo se usa el atornillador de cabeza plana. Actualmente, muchos otros perfiles lo han superado. El problema del ranurado es que, debido al ancho de la ranura, no se garantiza que el atornillador asiente justo en el centro y con un centrado deficiente se corre el riesgo de un atornillado irregular. Además, los destornilladores tienen riesgo de resbalar en este tipo de ranuras.

Tornillo de estrella: Para subsanar las deficiencias del tornillo ranurado, un tal Thompson crea, 1933, los denominados tornillos de estrella (también llamados Phillips porque tras su invento vendió la patente a la empresa Phillips Screws)

Cabezas Torx
La ventaja de este tornillo es que la estrella obliga a que sea autocentrante. Es más fácil aplicar el destornillador y se tiene más par porque el destornillador apenas resbala.

Pozidriv: Una variante a la ranura de estrella es la denominada Pozidriv, sin embargo, las herramientas no son compatibles y se pueden dañar las cabezas al usarla de forma errónea. Se distingue porque el perfil Pozidriv presenta en su centro unas ranuras adicionales, más pequeñas. Esto les confiere mayor capacidad de transmitir fuerza que en los Phillips.

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By: Catalán Mogorrón, H.

Copyright © Más que Máquinas. Prohibida la reproducción total o parcial de este artículo sin permiso y autorización previa por parte del autor.

jueves, 16 de marzo de 2023

UN DETALLE, LAS ARANDELAS

Problemas de aflojamiento de tornillos en maquinaria agrícola, esfuerzos, vibraciones, variaciones de carga

DOLOR DE CABEZA COMÚN: ¡LOS TORNILLOS PIERDEN SU PAR DE APRIETE!

Si no eres especial amante de la mecánica, quizá pienses que una “simple arandela” no puede dar mucho de sí, pero la realidad te sorprendería.

La maquinaria debe ser fiable. El aflojamiento de tornillos y pernos no debe ser opción. Comprobar y reapretar las uniones atornilladas tiene un impacto económico muy alto por la enorme cantidad de tiempo que requiere.

Nuestras máquinas agrícolas operan en condiciones extremas, también de temperatura muy dispar, sufren constantes variaciones de cargas dinámicas y de las vibraciones constantes, y a múltiples frecuencias; los problemas de aflojamiento de tornillos es algo que, o bien haces un correcto mantenimiento, o bien puedes tener un “fuerte dolor de cabeza”.

La seguridad depende, en gran medida, de que todo se mantenga unido: ejes; sistemas de suspensión; componentes de frenos; dirección; cosidos de las carcasas; sistema de escape y turbocompresor; llanta con disco; disco con buje…

Par de apriete

Cuando se aprieta un tornillo se debe aplicar un par (producto de esfuerzo por distancia) hasta alcanzar la precarga requerida entre tornillo y tuerca, entre “macho y hembra”.

En cada unión atornillada existe una fuerza axial y una fuerza transversal. La precarga es vital para mantener unidas las piezas y evitar que giren, ya que una eventual pérdida de tensión; provocaría el fallo de la unión atornillada.

Precarga de unión atornillada: Es la tensión generada en una unión cuando se aprieta un tornillo con el fin de evitar el aflojamiento, y la separación, de las partes. Cuando se da un par de apriete al tornillo se dice que la unión tiene una determinada precarga (El par es el producto de la fuerza aplicada por la distancia a la que se aplica)

El par necesario para alcanzar la precarga requerida es la suma de dos pares, veamos:

  • Hay que vencer el par ocasionado por el rozamiento bajo la cabeza del tornillo y la rosca
  • Se debe alcanzar el par estimado de precarga

En cuanto a la magnitud de los dos pares anteriormente citados, el lector se hará una idea si conoce que, de forma aproximada, el 90 % del par de apriete se utiliza para vencer los rozamientos.

Los “trucos” caseros para reducir el esfuerzo de apriete ya se conocen, desde engrasar las superficies de contacto utilizando grasas, aceites, aflojatodo (disulfuro de molibdeno) a la “icónica coca cola”.

Los pares de apriete son diferentes según la calidad de los tornillos, también, por supuesto, de su función.

Pero hay unos factores externos que afectan a la precarga de los tornillos, y de ahí los aflojamientos; estos factores externos pueden venir por la forma de trabajar del tornillo, por ejemplo con esfuerzos cortantes (la vibración con cargas dinámicas en las máquinas agrícolas producen esfuerzos cortantes en los tornillos); o por la existencia de vibraciones; o por los cambios de temperatura…

De tornillos y pares de apriete: Algunos ejemplos, grosso modo, de pares de apriete en tornillos de acero. Para un tornillo 6.8 de métrica 14 y paso 1,5 el par de apriete ronda los 95 Nm

En tornillos clase 8.8, para una métrica 20 y paso de 1,5 sobre 350 Nm

Un tornillo clase 10.9, métrica 20 paso 1,5 el par de apriete estará sobre 450 Nm

Ejemplo de tornillo clase 8.8

Resistencia a la tracción: 8*100 = 800 N/mm²

Punto de fluencia: 8*10= 80 % de la resistencia a la tracción. 80%*8= 640 N/mm²

Tornillo clase 8.8, M10 y paso 1.5; con diámetro 10 mm (8,16 mm de diámetro del núcleo; sección de 52,29 mm²) tendría: 41.840 N (4266 kg) de resistencia a la tracción y 33.472 N (3413 kg) de límite elástico.

Lo que ocurre es que los tornillos raramente trabajan a tracción pura en las utilizaciones normales en agricultura; su forma de trabajo corresponde más al cizallamiento. Para el cálculo de la resistencia a cizalla (corte) se hace igual pero en este caso se toma el 70 % de la tensión de fluencia.

LAS ARANDELAS

Para qué sirve una arandela: Lo primero que hay que saber es la función de la arandela. Una arandela se encarga de repartir la presión de un tornillo o tuerca. Con la arandela se protege el material atornillado, evitando que las fuerzas se ejerzan en puntos muy concretos; las uniones se fortalecen.

Tipos de arandelas

Arandelas planas: Son las más comunes y aunque se hacen en diferentes materiales, lo más común es encontrarlas en acero galvanizado e incluso inoxidable.

Arandelas dentadas: Se suele emplear para disminuir el efecto de la vibración que sufre el tornillo. Disponen de un dentado interno y externo. Normalmente se fabrican en acero, pero también las hay en carbono.

Arandelas cónicas: También conocidas como Belleville (en honor a su inventor Julien Belleville, 1835) o muelle de disco cónico. Su forma tronco-cónica le proporciona un comportamiento elástico que consigue fijar el tornillo con gran fuerza e impide en gran medida el aflojamiento.

Arandelas elásticas: Fácilmente reconocibles por estar partidas, con un extremo más elevado que el otro. Al apretar, la hélice absorbe esfuerzo y queda completamente plana. Se le conoce comúnmente como arandela grower. Su uso asegura a las uniones atornilladas una distribución uniforme de las cargas, convirtiéndose la sujeción en muy efectiva. Pero además, al disminuir la carga por efecto de las vibraciones, y durante, un periodo, la grower es capaz de seguir suministrando esa resistencia para impedir el aflojamiento del tornillo y tuerca o pieza roscada.

Preparando el test de Junker

Se fabrican en aceros de alto carbono (para conseguir la hélice que haga de resorte) con tratamientos superficiales (cincado electrolítico, galvanizado) y también en inoxidable (industria alimentaria o química) e incluso en titanio para ambientes muy agresivos.

Por supuesto que hay más arandelas (por ejemplo, las de estanqueidad) pero no vienen al caso que nos ocupa.

Arandelas de bloqueo por cuña: Son el objeto de este artículo y se describen a continuación.

ARANDELAS BLOQUEO POR CUÑA

Son arandelas que, gracias a su geometría, bloquean la unión atornillada evitando que se pueda aflojar por vibraciones, cargas dinámicas, etc. Garantizando que no habrá que reapretar aquellos tornillos donde se instalen.

Para realizar su trabajo, obligatoriamente, deben colocarse por parejas. Su forma de trabajo no es por fricción como otras arandelas, si no por tensión. En realidad, su forma de trabajo está en su propia geometría.

Las arandelas llevan en su cara de trabajo unas levas por un lado y por el otro un estriado radial. Como ya se ha comentado, el sistema debe trabajar en pareja y enfrentando el estriado con las levas.

Por la geometría que conforma el sistema de leva-estriado, para aflojar es necesario dar un sobrepar que permitiese superar la pendiente, en este caso ascendente, de la cuña.

Tornillo con arandelas de cuña

Cuando el tornillo se aprieta, los dientes de las caras externas de las arandelas se asientan, tanto en la base del tornillo como en la superficie de contacto, dejando marcas en ambos. La fuerza de amarre creada por el tornillo, mantendrá la unión atornillada sin cambios. Los resultados son espectaculares incluso para uniones atornilladas incluso expuestas a vibraciones severas y cargas dinámicas.

Observando los croquis anexos se comprueba que el ángulo alfa es mayor que el ángulo del paso de rosca beta y así se crea un efecto cuña que evite que el tornillo gire y se afloje.

En la cara exterior de ambas arandelas se hace un dentado para agarrarse a la superficie.

Cuando el elemento de sujeción es desatornillado, se producirá deslizamiento entre las dos arandelas. La arandela superior está agarrada por la parte dentada a la tuerca o a la cabeza del tornillo. La arandela inferior no girará debido a que los dientes se encuentran asentados en la superficie de contacto.

Cuando las levas se deslizan una sobre la otra, inicialmente aumentará la carga de sujeción del tornillo al estirarse, para luego ceder cuando sea superada la resistencia de las levas.

Una vez que se haya realizado el apriete de la unión atornillada, la precisión de la geometría de las levas prevendrá cualquier aflojamiento debido a vibraciones, ya que en caso de que el tornillo intente girar, aumentará la carga. A este efecto se le llama bloqueo por cuña; no es un bloqueo por fricción.

Apriete y aflojamiento con arandela cuña

Este efecto de cuña es lo que consigue que este tipo de arandelas no puedan aflojarse de forma accidental.

PRUEBA DE LABORATORIO Y CAMPO DE LAS ARANDELAS DE BLOQUEO POR CUÑA

La experiencia en “laboratorio”

Contaremos como fue. Tras varias conversaciones telefónicas, quedamos con Aida, técnico de la empresa Nord-Lock para que nos mostrase esas arandelas “milagrosas”. Tras la presentación “física” de las arandelas se procedió a simular el trabajo de las arandelas; para ello se utiliza un dispositivo que es un acelerador de vibraciones (es decir intenta simular las vibraciones de los tornillos pero de forma muy rápida, para poder realizar el experimento en corto espacio de tiempo) El experimento se denomina test de Junker y se usa para comparar como se comportan los diferentes métodos de bloqueo cuando son expuestos a movimientos transversales bajo la cabeza del tornillo o tuerca; a la par que se mide, de forma continua, la tensión.

Durante la realización del test de Junker (conforme a la norma DIN 65151), el gráfico muestra cómo la fuerza de amarre de todas las aplicaciones se reduce drásticamente después de unos segundos, a excepción de las arandelas Nord-Lock. Todas las demás soluciones se basan en la fricción, en lugar de en la tensión, para asegurar la unión atornillada. La geometría constituye un método de bloqueo fiable para controlar la tensión a lo largo del tiempo. Esto previene las costosas paradas productivas o los potenciales accidentes.

Test de Junker: Se trata de una prueba mecánica que estandarizó el ingeniero Gerhard Junker en 1969 para intentar cuantificar el autoaflojamiento de uniones atornilladas. En la actualidad la normativa del test la recoge la DIN 65151.

El test de Junker determina el punto en el que una junta atornillada pierde su precarga al ser sometida a una carga mediante vibración. Es una prueba muy utilizada en ingeniería para determinar el aflojamiento por vibración.

Test de Junker

Se comprobaron varios tipos de arandelas y tuercas: arandela plana con tuerca normal; tuerca antiaflojamiento con nylon; arandela grower con tuerca normal; arandela cónica. Y por último se probó la arandela objeto de este estudio, la nord-lock y con una tuerca normal. El resultado fue espectacular (ver gráfica) y es que se consigue un sistema que no se puede aflojar de forma involuntaria; incluso para el aflojamiento voluntario hay que provocar un sobrepar para vencer el efecto de cuña bajo el tornillo o tuerca.

La experiencia en “campo”

Una vez que se realizó (julio 2022) las pruebas de laboratorio, quisimos comprobar el funcionamiento del sistema en la realidad. Para ello se han dispuesto de dos ensayos en campo, por una parte en el tractor, y por otra parte en un cultivador randsome (rabo de gorrino) de 11 brazos.

Dos precauciones que hay que conocer antes de realizar los ensayos. La primera precaución que conviene aclarar para usuarios de este tipo de arandela: si se instala la arandela en cuña, no se puede compatibilizar con otro tipo de arandela porque entonces perdería la eficacia del diseño.

La segunda precaución es conocer el tipo de acero de los tornillos (si son inoxidable, o acero cincado) e instalar la arandela del mismo acero y así evitar posibles corrosiones del tipo galvánico.

En tractor: Se ha procedido a instalar estas arandelas en la unión de los contrapesos traseros al disco. El tractor es un antiguo, no viejo, John Deere 1640. La unión del contrapeso

al disco se realiza por medio de 6 tornillos.

En apero: Se ha procedido a atornillar las golondrinas de 5 brazos en un cultivador de 11 brazos. Cada golondrina se une al brazo (40*40) con 2 tornillos. Se ha realizado en la mitad de los brazos para así poder comparar con las uniones convencionales.

Hasta el momento solamente se han realizado 28 h de trabajo con el tractor y que se han repartido de la siguiente forma: trabajo con cultivador (17 h), transporte (8 h) y trabajos con pulverizador (3 h)

De momento las uniones no presentan ningún tipo de problema y tampoco han sufrido ningún aflojamiento visible. Por supuesto es pronto para certificar el resultado y desgraciadamente no dispongo de llave dinamométrica para poder medir los pares de apriete; sin embargo, seguiré vigilando el experimento y en algún artículo futuro informaré del mismo.

Nota: Las horas de trabajo referidas se refieren a horas del cuentahoras del tractor, no de reloj, por lo que la estimación de horas reales de trabajo es de un 20 % más.

Otra utilización frecuente y muy interesante es la utilización de estas arandelas en las uniones disco-llanta y que tantos problemas ocasiona a muchos agricultores. En este caso la opción ideal son las tuercas con arandela.

A considerar

Tuerca para ruedas

En cuanto a la instalación se hace como con cualquier arandela. Por supuesto si se utiliza el sistema de arandela en cuña se debe saber que trabajan en pareja, luego obligatoriamente irán dos arandelas. Tampoco se deberá colocar la arandela en cuña con otras arandelas pues entonces se pierde el efecto de la cuña.

Las arandelas de bloqueo por cuña son arandelas totalmente reutilizables. No se debe pensar que el sobrecoste de adquisición no compensa, pues son 100 % reutilizables.

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domingo, 29 de enero de 2023

EJES Y ÁRBOLES DE TRANSMISIÓN O COMO EN MECÁNICA NADIE DA DUROS A 4 PESETAS

¿EJES O ÁRBOLES DE TRANSMISIÓN?
Me gusta esta entrada porque a pesar de ser un tema “árido”, es capaz de orientar al lector sobre la coexistencia de dos caminos en el diseño mecánico, caminos normalmente divergentes: el camino de la calidad o aquel que discurre por el abaratamiento de costes.

Quiero hacerme entender eligiendo como ejemplo un componente poco visto: los ejes y los árboles de transmisión.

Tanto el eje como el árbol tienen la función de guiar el movimiento de rotación de alguna pieza. Pero para ser más preciso, definamos eje y árbol:

Eje: Es un soporte para piezas inmóviles o rotatorias pero que no transmite ningún momento de giro. El eje no gira, tampoco transmite potencia o momento torsor.

Para su diseño se puede considerar como una “viga estática”. Sus solicitaciones lo hacen trabajar solamente a flexión. En el caso más “visual”, piense el lector en el eje delantero del tractor; éste soporta las ruedas y sobre el cual gravita la parte de peso que se descarga sobre él.

Son piezas con enorme variación de carga estática por transferencia de carga y por picos de carga dinámica debido a la especial naturaleza del terreno extraviario.

Como el montaje de las ruedas se realiza en los extremos es habitual que se observen los ejes con diferente sección en su longitud, teniendo más diámetro en el centro para incrementar la resistencia en esa zona que es justo donde la flexión ocasiona las mayores solicitaciones. Además, ese ensanchamiento, en los ejes de tracción, se utiliza para albergar el mecanismo diferencial.

Árbol: es un “eje” (por ello también se denomina eje de transmisión) que gira; por lo cual suele tener sección circular. En este caso se transmite esfuerzo motor, potencia, es decir momento torsor y velocidad angular entre dos o más elementos.

Obsérvese por lo tanto que, en el caso del árbol, las solicitaciones son por esfuerzos de torsión ya que hay acción de un par de fuerzas, resultado que el cálculo de un árbol es mucho más complejo que el del eje.

Lo habitual es que el árbol monte elementos como engranajes, poleas, volantes de inercia, frenos, embragues, acoplamientos, rodamientos y cojinetes, etc.

 

PAR Y ROTURA DE EJES

El diseño de árboles de transmisión resulta una tarea compleja, realizada en su mayoría por los profesionales en ingeniería mecánica y es que el diseño de un árbol o eje de transmisión es uno de los procesos más críticos del diseño del conjunto de una transmisión.

Eje y árbol 

Potencia constante; par un continuo “sube-baja”

En un tractor la potencia que entrega el motor se mantiene constante a lo largo de toda la cadena de transmisión, desde el motor hasta las ruedas. Así que, lo mismo sería medir potencia en el volante motor, que en las ruedas o en el eje de la toma de fuerza (salvo pequeñas pérdidas por rozamiento, por eso hay pequeñas disminuciones, ¡nunca aumentos!) Sin embargo, con el par no pasa esto y cada vez que se ponen en contacto una pareja de engranajes, el par varía, aumentando o disminuyendo según disminuya o aumente las velocidades de rotación.

La magia: Si la potencia de un motor no puede multiplicarse en una transmisión, como si de una caja mágica se tratase, en el caso del par ocurre todo lo contrario. Y es que el par puede subir o bajar simplemente cambiando la velocidad de giro del árbol.

Con este sencillo ejemplo se entenderá: Imaginemos un eje al cual llegan 100 Nm mientras gira a 2.000 rev/min; mediante un par de engranajes se baja las revoluciones a la mitad, 1000 rev/min; entonces el par de salida, “mágicamente”, se multiplica por 2 y pasa a ser de 200 Nm.

Lo mismo ocurre en nuestro tractor, con una diferencia y es que, en nuestro tractor, entre el motor y la reducción final, normalmente una epicíclica, suele haber una “cascada” de parejas de engranajes entre medias; engranajes rectos, cónicos, helicoidales… Lo habitual es que según va pasando el movimiento desde el motor, se vaya multiplicando el par, el momento, al mismo tiempo que se va reduciendo la velocidad de giro; de tal forma que la velocidad de rotación en las ruedas de nuestro tractor tiene un enorme par de tracción, pero giran a muy baja velocidad.

La relación par y potencia

El par o momento en cada eje de nuestro tractor proviene del par “origen”, el denominado par motor. El par motor es la “fuerza” que tiene el motor debido a los “pistones” que empujan y obligan al cigüeñal a girar.

Si el par motor es la fuerza de empuje que va a tener un eje donde podemos obtener dicho par, la potencia es ese “mismo concepto”, pero considerando el tiempo que se ejerce la fuerza.

La potencia (N, medida en Watios) depende del par (M, medido en Newton metro) y también del régimen de giro (ω, radianes por segundo) es decir, de la velocidad de rotación:

N (W) = M (Nm) x ω (rad/s).

A la postre, en las ruedas del tractor se dispondrá de un par de tracción que es el proporcionado por el motor y multiplicado por la relación de reducción en la transmisión.

Eje de Joskin
Ejemplo: Sea un tractor que en cierto momento dispone de un par o memento en las ruedas de 10.000 Nm y con una velocidad de giro en las ruedas es de 30 rev/min (en una rueda de llanta 38 sería aproximadamente 10 km/h)

Pasando revoluciones por minuto a radianes por segundo: (30/60)*2π= 3,14 rad/s

La potencia, N, será:

10000 Nm * 3,14 rad/s = 31416 W = 31,4 kW, aproximadamente unos 43 CV

Lo que importa es el par

En el diseño de un eje, o un engranaje, en lo que se piensa es en “el par”. Poco importa la potencia, el factor limitante será “el par”: par de flexión, par de torsión, de cizalladura, par a transmitir… Par, o pares, son los que van a definir el diseño de una de las carcasas de transmisión del tractor, del diámetro y “calidad” del bulón, del tornillo…

Un detalle, grosso modo: si un eje se diseña para la misma potencia, pongamos 100 CV, pero va a girar a 1800 rev/min, el diámetro podría estar alrededor de los 50 mm; pero si se quiere que el eje, para la misma potencia, gire a por ejemplo 400 rev/min entonces el diámetro deberá ser de unos 85 mm

 

DISEÑO DE EJES DE TRANSMISIÓN

El diseño constructivo consistirá en calcular la elección de materiales, los tratamientos térmicos y los acabados superficiales.

Hecha esa elección, el siguiente paso es calcular los diámetros de los diferentes tramos. Las medidas deben ser siempre, dentro de lo posible, normalizadas; hecho indispensable para abaratar costes, sin perder calidad.

¿Par o potencia?

Ojo a un claro marchamo de calidad, y es que el ingeniero de diseño debe poner mucha atención en conseguir un fácil montaje y desmontaje para futuras, y potenciales, labores de mantenimiento.

Configuración geométrica

En primer lugar, se debe conocer lo que se “montará” sobre el eje, por ejemplo, engranajes. De esta forma ya se puede seleccionar el sistema de fijación de cada elemento sobre el eje y por supuesto la longitud de dicho eje.

Como norma general se debe reducir la longitud de los árboles a calcular, tampoco son recomendables los voladizos siendo siempre lo más aconsejable que los árboles queden situados entre dos apoyos y así reducir momentos flectores y pandeo.

Otra “norma general” es que los ejes se apoyen, siempre que sea posible, en dos puntos; de esta forma se reducen problemas de alineamiento (por 2 puntos solo pasa una recta) El lector comprobará que, en multitud de ocasiones, por razones de deformación, piénsese por ejemplo en algunos cigüeñales, no hay opción para ello y entonces hay que elegir más apoyos. Así se consiguen los sistemas denominados hiperestáticos.

Los ejes sobre los apoyos, normalmente rodamientos, transmiten fuerzas radiales, axiales y tangenciales que son las que generan los diferentes esfuerzos: flexión, torsión, cortante, carga axial.

En cuanto a la ubicación de los engranajes, poleas o levas, se debe procurar que queden cerca de los apoyos, así se consigue disminuir el momento flector.

En cuanto a las especificaciones de diseño, las dos fundamentales son la velocidad de giro y la potencia de transmisión necesaria.

Esfuerzo y resistencia

Los esfuerzos que predominan en un árbol de transmisión son de torsión y flexión, también, con menos influencia, se encuentran esfuerzos de pandeo y de cizalladura.

Eje de torsión, no motriz, de un remolque
El cálculo de resistencia se realiza con base al cálculo de los momentos flectores y torsores así como de los esfuerzos axiales y de cizalladura.

Conocer las reacciones sobre los soportes permite conocer las solicitaciones sobre las secciones del eje. El estudio se realiza sobre cortes “diferenciales” del eje por procedimientos de cálculo que se denominan elementos finitos.

Así se va verificando la resistencia del eje tanto en condiciones de carga estática, como de carga dinámica e incluso solicitaciones denominadas de “fatiga”.

En el cálculo es habitual, aplicar un coeficiente de seguridad, no de “ignorancia”, y para eso se elige un criterio que considere la influencia en la fatiga de los materiales por la fluctuación de los esfuerzos; también hay otros criterios como son aquellos que se basan en los momentos torsores y flectores máximos.

Materiales

Conocidas las solicitaciones y secciones, y aplicando los coeficientes de seguridad adecuados, se debe pasar a la selección del material para su fabricación, también su acabado.

En ingeniería mecánica, es decir en nuestro tractor, el material más utilizado para árboles de transmisión es el acero; pero hay muchos tipos de acero.

Se seleccionan aceros con bajo contenido en carbono, aunque en función de los cálculos realizados, resistencia y rigidez se puede optar por aceros de mayor o menor resistencia.

"Tácticas de guerra": Reducciones traseras epicíclicas en
 los cubos de ruedas para reducir el par en palieres
Lo siguiente es calcular la rigidez que debe tener el eje. La rigidez sirve para evitar que existan deformaciones que sobrepasen el límite permisible y penalicen a las piezas que van montadas (engranajes, poleas…). El módulo elástico (módulo de Young) del material es el que marca la rigidez del árbol de transmisión; así como su forma, momento de inercia de la sección.

Lo habitual es utilizar aceros de bajo contenido en carbono, estirado en frío o laminado en caliente como son los tipos ANSI 1020 -1050, con módulos elásticos similares. Si los módulos elásticos son similares significa que la diferencia de rigidez la proporcionará su sección.

Deflexión: Se produce, especialmente en los puntos donde se colocan los engranajes, por solicitaciones de flexión o esfuerzo cortante.

Deformación por torsión: Especialmente en los apoyos. También hay que considerar las deformaciones que se producen por los ajustes de elementos como rodamientos en el árbol de transmisión.

Resonancia: Frecuencias naturales y fenómenos de resonancia: Cualquier árbol de transmisión real, es decir con masa, tiene una frecuencia natural de vibración. Dicha frecuencia depende de la configuración del árbol, de la rigidez, es decir del momento de inercia, del material y su forma, de su módulo elástico, y de su masa (dimensiones y densidad)

En el giro habitual del eje de transmisión, se genera una deformación que llega producida por la propia fuerza centrífuga y que a la postre resulta una vibración.

Si la frecuencia de la vibración producida, llegase a coincidir con la frecuencia natural del eje, entonces se alcanza el conocido como efecto de resonancia.

El resultado puede ser incluso catastrófico pues se llega a aumentar la deformación hasta el colapso del eje. Los diseñadores, para evitar estos problemas, intentan que la frecuencia natural del eje sea al menos 2 veces mayor que la velocidad angular máxima que pueda alcanzar ese eje.

Otras consideraciones: Hay varias consideraciones que marcarán la diferencia en calidad de los diseños. Veamos algunas de estas consideraciones:

  • Siempre se intentará que los apoyos como cojinetes y rodamientos, se sitúen lo más cerca posible de los puntos donde se presumen cargas elevadas
  • Con idéntica finalidad, se intentará que se concentren las tensiones en puntos de cambio de sección del eje, para ello se tiende a radios amplios en los cambios de sección
  • Las vibraciones siempre acarrean problemas, para reducir su acción, se debe cuidar la fijación de los soportes a la par que se debe hacer un cuidadoso equilibrado dinámico
  • Los árboles huecos, y a mayor diámetro, permiten mejorar el comportamiento frente a vibraciones. Su hándicap reside en el precio de fabricación, pero de ahí que este detalle constituya un marchamo de calidad

Ojo a las tolerancias: puede pensarse que fabricar con tolerancias muy estrictas significa mayor calidad, y sin duda la respuesta a ese pensamiento es sí, pero especificar una tolerancia muy estricta cuando no es necesario para el elemento diseñado significa encarecer exponencialmente el coste de fabricación. Es decir, no tiene sentido diseñar con tolerancias de “relojero” si se está diseñando el palier del tractor y no es lo mismo la tolerancia de un árbol de levas que la de ese mismo palier.


Árbol estriado
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 By: Catalán Mogorrón, H.

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